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15/07/2025La devolución masiva de mascotas adoptadas ha desbordado la capacidad del Centro de Bienestar Animal de Cali, que hoy enfrenta un posible cese de operaciones. El activista Deiby Martínez Cortés considera que esta situación refleja una crisis nacional de tenencia irresponsable que debe abordarse con urgencia desde las políticas públicas y la educación ciudadana.
Por Jenifer Osorio, jefe de prensa ONG
El Centro de Bienestar Animal (CBA) de Cali ha encendido las alarmas ante el aumento sostenido en la devolución de mascotas adoptadas, situación que no solo colapsa su capacidad operativa, sino que pone en riesgo la continuidad de sus servicios. La denuncia fue reiterada por Erika Manrique, zootecnista y líder del CBA, quien advirtió que “diariamente llegan cantidades de animales por maltrato y abandono”, sumando presión a una infraestructura ya saturada.
Entre enero y junio de 2025, el CBA ha brindado 12.779 servicios veterinarios, incluyendo 5.669 esterilizaciones, 5.416 atenciones de urgencias y 1.694 procedimientos clínicos adicionales. Solo en junio se reportaron 2.231 atenciones, cifra que triplica la capacidad inicial del centro, que pasó de 40 a cerca de 140 servicios diarios en los días pico. A pesar del esfuerzo institucional, la situación es insostenible: más de 100 animales esperan una segunda oportunidad, mientras otros permanecen en lista de espera por falta de espacio.
El presupuesto asignado en 2025 fue de $5.244 millones, ampliado a $5.957 millones en junio por gestiones de la UAEPA y el respaldo de la Alcaldía de Cali, que ha priorizado la operación del CBA como un componente esencial del bienestar social. Sin embargo, con una ejecución del 67% a mitad de año y la demanda en aumento, se requieren nuevos recursos para sostener la atención integral.
Una crisis silenciosa: la devolución de animales
Pese a las campañas de Adopción Responsable —que han permitido entregar 259 animales en lo corrido del año—, la falta de compromiso de muchas personas adoptantes está generando un retroceso grave. En palabras de Erika Manrique: “Es muy injusto que tengan que regresar a ser encerrados”. El centro ofrece acompañamiento, esterilizaciones gratuitas y consultas para facilitar la tenencia adecuada, pero la reincidencia en las devoluciones muestra un problema estructural.
Deiby Martínez: “Estamos frente a una crisis ética y estructural”
Desde Neiva, el activista Deiby Martínez Cortés, fundador de la ONG Protección Canina Mundial, considera que lo que ocurre en Cali no es un caso aislado, sino un reflejo de una crisis nacional de abandono emocional, negligencia y desconocimiento sobre lo que implica cuidar a un animal.
“El país está lleno de historias parecidas: albergues que no dan abasto, municipios sin infraestructura y personas que adoptan sin estar preparadas para asumir la responsabilidad. El caso de Cali es el síntoma más visible de una enfermedad que está extendida en Colombia”, señala Martínez.
Para el activista, es indispensable implementar políticas públicas que fortalezcan la educación ciudadana en tenencia responsable, así como exigir protocolos previos más rigurosos al momento de entregar un animal en adopción.
“Adoptar no es una moda ni una solución momentánea a la soledad. Es una decisión ética, de largo plazo, que requiere recursos, tiempo y compromiso. La devolución de animales debe considerarse un acto grave de irresponsabilidad y ser tratado como tal”, añade.
Martínez propone, además, que las alcaldías y gobernaciones incluyan planes de seguimiento posadopción, articulados con organizaciones de protección animal, y que se diseñen estrategias de apoyo familiar y comunitario para evitar el retorno de animales a los centros de acogida.
Urge una visión de corresponsabilidad
El caso del CBA evidencia un fenómeno que se repite a nivel nacional: la demanda de servicios veterinarios, atención de urgencias y espacios de refugio para animales en condición de vulnerabilidad supera por mucho las capacidades operativas. Pese al esfuerzo institucional y la voluntad política de algunas administraciones locales, sin corresponsabilidad social la crisis no se resolverá.
Para Deiby Martínez, el llamado es claro:
“No se trata de ampliar albergues infinitamente. Se trata de transformar la relación entre las personas y los animales, y de entender que todo derecho tiene asociado un deber. Adoptar salva una vida, pero mantener ese compromiso también salva la dignidad del adoptante como ser humano”.




