
La Corte Constitucional selecciona para revisión la tutela presentada por el activista animalista Deiby Martínez Cortés contra SOLLA S.A.
27/08/2025La Corte Constitucional de Colombia volvió a marcar un precedente en materia de protección animal al reafirmar que los animales no son simples instrumentos al servicio del hombre, sino seres sintientes con un régimen especial de protección. Con la sentencia C-332 de 2025, el alto tribunal eliminó de la ley la visión que los reducía únicamente a su utilidad, fortaleciendo así la cultura de respeto hacia la vida animal y avanzando en la armonización entre personas, animales y medio ambiente en el país.
El activista animalista Deiby Martínez Cortés destacó la trascendencia de este fallo, subrayando que modifica de manera profunda la ética profesional de médicos veterinarios y zootecnistas.
“A partir de ahora, los profesionales deberán orientar su labor por la premisa del bienestar, la protección animal y el reconocimiento de la sintiencia, dejando atrás la visión instrumental y utilitarista que por años predominó en el código ético”, señaló Martínez Cortés.
Si bien el Código Civil todavía clasifica a los animales como bienes, la Corte fue enfática en recordar que tienen un régimen especial de protección y que el maltrato injustificado está prohibido por la Constitución. Este pronunciamiento da continuidad a un camino que inició en 2010, cuando por primera vez se habló de un mandato constitucional de protección a los animales no humanos.
Para Martínez Cortés, este avance se suma a los logros de otros países que han reconocido jurídicamente a los animales como seres sintientes. En España, por ejemplo, desde 2022 el Código Civil los considera “seres vivos dotados de sensibilidad” y en Francia, desde 2015, dejaron de ser catalogados como “bienes muebles”. Estas decisiones, al igual que la de Colombia, reflejan una tendencia global hacia una ética más justa con los animales.
La sentencia C-332 de 2025 representa, en palabras del activista, “un triunfo para todos los que soñamos con un país donde la relación con los animales se base en el respeto, la protección y la compasión”. Para la causa animalista, este fallo no solo cambia la práctica profesional, sino que también contribuye a cimentar una sociedad más consciente de la vida que comparte su entorno.




