
Bogotá restringe ingreso de perros en parques y exige capacitaciones: activista Deiby Martínez analiza el cambio
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15/07/2025Suecia regula el tiempo máximo que un perro puede estar solo en casa y exige paseos diarios que estimulen su salud física y mental. Desde Colombia, el activista Deiby Martínez plantea adaptar este modelo al país para prevenir el abandono emocional y promover una tenencia responsable.
Por Jenifer Osorio, jefe de prensa ONG
En Suecia, una normativa de bienestar animal se ha convertido en referente mundial al exigir que los perros no permanezcan solos más de seis horas consecutivas y reciban paseos diarios que estimulen su salud física y emocional. Se trata de la ley Djurskyddslag (2018:1192), reglamentada por la Junta Nacional de Agricultura de Suecia (Jordbruksverket), en vigor desde el 1 de abril de 2019, que establece medidas concretas para garantizar la protección integral de los animales de compañía.
Desde su entrada en vigor el 1 de abril de 2019, la ley Djurskyddslag ha tenido avances notables –como la primera condena por crueldad severa en 2022– pero también ha evidenciado desafíos en su aplicación. Aunque se han registrado penas más graves –como cuatro años de prisión para casos extremos–, las acciones de supervisión efectiva han disminuido en 2023, y apenas la mitad de las denuncias recibidas por las autoridades han derivado en medidas administrativas. Este equilibrio entre logros y carencias hace que, cinco años después, siga siendo urgente debatir su implementación y explorar mejoras en países como Colombia.
Aunque la legislación no fija un número exacto de horas de soledad, las autoridades suecas recomiendan que los perros no permanezcan sin supervisión más de cuatro a seis horas al día, dependiendo de su edad, nivel de actividad y necesidades individuales. El incumplimiento puede derivar en multas, amonestaciones administrativas o incluso en la retirada del animal por parte del Estado, si se determina que hay negligencia en su cuidado.
Los dueños suecos se adaptan a estas exigencias ajustando sus horarios laborales, implementando el teletrabajo, contratando paseadores profesionales, recurriendo a redes familiares o utilizando guarderías caninas diurnas.
“Colombia debe asumir el reto”: activista Deiby Martínez
El activista animalista Deiby Martínez Cortés, fundador de la ONG Protección Canina Mundial en Colombia, considera que el modelo sueco no solo es replicable, sino necesario en países como el nuestro. En entrevista, aseguró:
“Estamos ante un cambio de paradigma. No se trata de humanizar al animal, sino de reconocer que el perro forma parte del núcleo familiar y que el abandono prolongado, aunque sea dentro de casa, también es una forma de maltrato”.
Martínez alerta sobre las consecuencias de dejar a un perro solo durante jornadas extensas, como es común en muchas ciudades colombianas, donde los tiempos de trabajo superan con facilidad las ocho horas diarias:
“La soledad continuada genera en los perros altos niveles de ansiedad, estrés, depresión y comportamientos compulsivos como el ladrido excesivo, destrucción de objetos o conductas autolesivas. Esto no es un asunto menor: es una deuda ética que tenemos como sociedad”.
¿Podría Colombia legislar en la misma dirección?
De acuerdo con el activista, el primer paso es crear conciencia pública. A través de la ONG que lidera, Deiby Martínez ha impulsado campañas educativas y jornadas de sensibilización en Neiva, Huila, y ha hecho llamados constantes a que el bienestar animal sea incluido de manera explícita en las políticas públicas de los municipios.
“Debemos generar cifras locales. Saber cuánto tiempo pasan los perros solos en los hogares colombianos, cuáles son los efectos conductuales y físicos, y qué alternativas existen para reducir ese aislamiento”, propone. También hace un llamado a que el Congreso explore rutas legislativas que, como en Suecia, incluyan criterios de supervisión responsable, sanciones por negligencia, y estímulos para que las empresas promuevan prácticas pet-friendly o el teletrabajo cuando hay mascotas en casa.
Contexto: una brecha cultural y legal
En comparación con Suecia, donde el Estado reconoce expresamente que los perros requieren estimulación mental, ejercicio diario y acompañamiento, en Colombia la ley 1774 de 2016, que tipifica el maltrato animal como delito, no aborda con detalle las formas de negligencia relacionadas con el abandono emocional o la falta de estímulo.
“Necesitamos avanzar hacia una legislación más específica y moderna. La ley 1774 fue un paso importante, pero hay vacíos en temas como el tiempo de soledad, los derechos de los animales en conjuntos residenciales, o la promoción de servicios de cuidado profesional”, subraya Martínez.
Hacia una propuesta concreta
Desde la ONG Protección Canina Mundial, Deiby Martínez propone trabajar en una iniciativa piloto que incluya encuestas, análisis de comportamiento animal, testimonios de familias cuidadoras y casos de abandono silencioso, con el objetivo de elevar una propuesta ante el Congreso de la República. Esta incluiría:
- Regulación sobre el tiempo máximo que un perro puede permanecer solo.
- Promoción de servicios como guarderías caninas, redes comunitarias de cuidado y paseadores certificados.
- Incentivos para entornos laborales que permitan integrar el cuidado animal en la rutina diaria.
- Inclusión del bienestar emocional animal en los programas de salud pública y convivencia ciudadana.
Conclusión
Suecia ha demostrado que es posible legislar pensando en los animales como miembros sensibles de la familia. En Colombia, Deiby Martínez Cortés propone no solo seguir ese ejemplo, sino adaptarlo con responsabilidad, datos y acciones concretas. Para él, “no se trata de importar una ley, sino de asumir un compromiso colectivo por el bienestar real de quienes no pueden hablar, pero sienten como nosotros”.




