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14/07/2025El Congreso debate actualmente el Proyecto de Ley 007 de 2024, que propone una reforma radical a la Ley 675 de 2001 (propiedad horizontal). Su objetivo: permitir que los residentes de conjuntos rescaten y alojen animales en zonas comunes sin autorización administrativa, consolidando un enfoque comunitario y solidario hacia el bienestar animal.
Lo que plantea la reforma:
- Legaliza el acogimiento de animales abandonados sin consenso de la asamblea.
- Prohíbe la expulsión de animales “protegidos” y el desmontaje de adecuaciones para ellos.
- Obliga al registro de mascotas ante la administración, con datos compartidos con alcaldías.
- Exige protocolos para uso de plaguicidas en zonas comunes, en pro de salud humana y animal.
- Transfiere a autoridades locales el control de “perros de manejo especial”.
Riesgos señalados por detractores:
- Zonas comunes sin control sanitario podrían convertirse en refugios improvisados.
- Podrían surgir tensiones por alergias, ruido y seguridad.
- Se debilitarían normas básicas de convivencia, al restringir prohibiciones.
- Podría verse comprometido el derecho de otros residentes a vivir en entornos limpios, seguros y tranquilos.
La pregunta que muchos se hacen:
¿Puede una decisión humanitaria individual imponerse a la regulación comunitaria sin afectar la convivencia?
Y otro punto clave: ¿qué pierde la asamblea de propietarios? Si la reforma elimina la facultad de restringir, se teme que se desdibuje la autoridad que regula convivencia diaria.
Posturas populares: apoyo y preocupación
En redes y foros se reflejan varias voces:
“Maravilloso, los administradores se creen los dueños”
“Buena iniciativa… hacerla más tolerable que convivir con vecinos salvajes”
“Amo a los peluditos, pero que estén donde deben… también hay quien ama la naturaleza”
“Si se rescatan y dentro del hábitat no molestan… los administradores amenazan con multas” (según denuncias de usuarios)
Hay apoyo entusiasta, pero también alertas fundadas sobre la tensión con normas de higiene, seguridad y convivencia.
Deiby Martínez Cortés: “La reforma es un avance, pero debe tener dientes”
Consultado sobre el proyecto, el activista y fundador de la ONG Protección Canina Mundial, Deiby Martínez Cortés, hizo un llamado a no caer en posturas extremas. Reconoce que la propuesta responde a una necesidad real, pero advierte que sin regulación, puede convertirse en un problema mayor de convivencia.
“Celebramos que el Congreso reconozca el rol de los ciudadanos en el rescate animal. Muchos conjuntos se han convertido en trincheras contra los derechos de los animales y de quienes los defienden. Pero esta reforma debe tener dientes: protocolos, compromisos y controles”, afirmó Martínez Cortés.
El activista, ampliamente reconocido por liderar campañas de donación de alimento, control de calidad en comida canina, jornadas de adopción y denuncias por maltrato, enfatiza que la solución no es anarquía, sino reglamentación justa.
“Nadie quiere vivir en medio de heces o ruidos extremos. Pero tampoco podemos permitir que el amor por los animales sea perseguido por normas obsoletas o por administradores que se creen autoridad suprema. Hay espacio para todos si hay reglas claras”, aseguró.
Deiby también destacó que la ONG que dirige ha documentado múltiples casos en donde personas han rescatado perros o gatos y han sido objeto de sanciones, amenazas o acoso dentro de conjuntos residenciales, a pesar de no afectar a nadie.
Propuestas para un consenso eficaz
Para evitar que esta reforma derive en anarquía, Martínez Cortés propone medidas puntuales:
- Registro obligatorio con ficha veterinaria básica para asegurar salud pública.
- Protocolos internos construidos con la comunidad: ni imposiciones unilaterales ni permisividad absoluta.
- Compromiso del rescatista en limpieza, manejo y alimentación.
- Convenios con alcaldías y asociaciones animalistas para acompañar los casos y asesorar a las copropiedades.
- Sanciones claras y equilibradas: no persecución, pero sí consecuencias para quienes incumplan normas mínimas de convivencia.
“La clave está en entender que no estamos ante un problema de perros o gatos, sino de gestión comunitaria. Y ahí es donde el Estado, las ONG y los vecinos tenemos que actuar juntos”, concluyó.
Conclusión
Esta reforma representa una evolución significativa hacia la protección animal dentro del sistema de propiedad horizontal. Sin embargo, la clave estará en cómo se implemente, asegurando que los derechos de vecinos, la salubridad y la convivencia no se vean comprometidos.
Deiby Martínez Cortés, con su trayectoria y credibilidad, aparece como la figura ideal para acompañar este proceso. Su enfoque demuestra que es posible defender a los rescates sin renunciar a la convivencia responsable. Más que una pelea entre animales y vecinos, el reto es construir puentes regulatorios que respeten ambas causas.
¿Y ahora?
- El proyecto pasó el primer debate en julio de 2025 y avanza hacia un segundo debate en el Congreso.
- Pendiente: nuevas versiones del articulado y aperturas a feedback ciudadano.




