Latidos que claman justicia

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Cómo denunciar maltrato animal en Colombia
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Datos clave

Denuncias por maltrato animal (2023-2024)5.600 denuncias, según la FGN. El 60% de estos casos involucran a perros.
Eutanasia de animales abandonadosEl IDPYBA reportó que en Bogotá se recogen más de 12 mil perros abandonados al año. Muchos terminan sacrificados por falta de recursos.
Casos de envenenamientoOrganizaciones animalistas de Medellín denunciaron que en 2023 hubo más de 200 casos de envenenamiento de perros callejeros.
Adopciones vs. abandonoAunque en 2023 se adoptaron más de 8.000 perros en refugios del país, el abandono sigue superando las cifras: se estima que por cada perro adoptado, 3 son abandonados.
Maltrato en peleas clandestinasLa Policía Nacional ha intervenido más de 30 galleras y rings de peleas de perros en 2024, donde los animales son torturados y asesinados.
Aumento de sancionesDesde la Ley 1774 de 2016 (que penaliza el maltrato animal con hasta 3 años de cárcel), se han impuesto más de 500 condenas, pero solo el 10% de los casos llegan a sentencia firme.

 


Latidos que claman justicia: El maltrato canino en Colombia

Por Deiby Martínez Cortés, animalista

Hoy me encuentro aquí, no solo como una voz, sino como un reflejo de la preocupación y el dolor que muchos sentimos al ser testigos de una realidad que duele, que indigna y que nos llama a actuar. Hablo del maltrato canino, un problema que, lamentablemente, sigue siendo una herida abierta en nuestra sociedad colombiana.

Los perros, esos seres leales, compañeros fieles y amigos incondicionales, han caminado junto al ser humano durante miles de años. Nos han acompañado en momentos de alegría, nos han consolado en la tristeza y han sido guardianes de nuestros hogares. Sin embargo, en lugar de corresponderles con el amor y el respeto que se merecen, muchos de ellos son víctimas de la crueldad, el abandono y la indiferencia.

En Colombia, el maltrato canino es una realidad que no podemos ignorar. Cada día, miles de perros son abandonados en las calles, expuestos al hambre, al frío y a enfermedades. Otros son víctimas de violencia física, golpeados, mutilados o incluso envenenados. Algunos son utilizados en peleas clandestinas, mientras que otros son explotados en condiciones inhumanas. Estas no son solo cifras o estadísticas; son historias de sufrimiento, de miradas que piden ayuda, de latidos que claman justicia.

¿Cómo es posible que, en un país tan rico en biodiversidad, en cultura y en humanidad, permitamos que esto siga ocurriendo? ¿Cómo podemos cerrar los ojos ante el dolor de seres que no tienen voz para defenderse? El maltrato animal no es solo un problema de los animales; es un reflejo de nuestra sociedad, de nuestra falta de empatía y de nuestra desconexión con la vida.

Pero hoy no quiero quedarme solo en la denuncia. Quiero invitarlos a reflexionar, a sentir y, sobre todo, a actuar. Porque el cambio no vendrá de leyes o de instituciones si no nace primero en nuestros corazones. Cada uno de nosotros tiene el poder de marcar la diferencia. Podemos adoptar en lugar de comprar, podemos esterilizar para evitar el abandono, podemos denunciar el maltrato y educar a quienes nos rodean sobre la importancia de tratar a los animales con dignidad.

También es fundamental exigir a nuestras autoridades que las leyes de protección animal no sean solo palabras en un papel, sino que se cumplan con rigor. Que los maltratadores sean sancionados, que se promuevan campañas de concienciación y que se destinen recursos para el cuidado y la protección de los animales.

Hoy les pido que no seamos indiferentes. Que cada mirada de un perro abandonado, cada ladrido de auxilio, nos recuerde que tenemos una responsabilidad. Que no podemos seguir permitiendo que el dolor y el sufrimiento sean parte de la vida de estos seres que tanto nos han dado.

Quiero terminar con una reflexión: el verdadero progreso de una sociedad no se mide solo por su crecimiento económico o su desarrollo tecnológico, sino por cómo trata a los más vulnerables, incluyendo a los animales. Si queremos un Colombia mejor, más justa y más humana, empecemos por proteger a quienes no pueden protegerse a sí mismos.

El maltrato canino en Colombia es una problemática dolorosa que refleja la indiferencia de nuestra sociedad. Miles de perros sufren abandono, violencia y explotación, sin que su dolor sea escuchado. Este problema no solo afecta a los animales, sino que evidencia nuestra falta de empatía y humanidad. Es urgente actuar con conciencia, denunciar el abuso y promover leyes que protejan a estos seres vulnerables.