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12/07/2025La ONG Protección Canina Mundial, representada por su fundador y activista Deiby Martínez Cortés, expresó su más enérgico rechazo al reciente ataque en Valdivia, Antioquia, en el que una mula fue utilizada como instrumento de guerra, cargada con explosivos. En el atentado falleció un subteniente del Ejército y resultaron heridos dos soldados más.
Contexto histórico y gravedad
Este caso no es aislado. En Colombia se han registrado al menos nueve atentados en los últimos 30 años en los que animales como burros, caballos, perros y mulas han sido usados como bombas. Entre ellos se destacan:
- Chalán, Sucre (1996): Un burro-bomba de las FARC causó la muerte de 11 policías; calificado como crimen de guerra de perfidia por la JEP.
- Otros casos documentados ocurrieron en La Estrella (1997), Acevedo (2002), Guadalupe (2002), Chita (2003), Cartagena del Chairá (2011), San Vicente del Caguán (2011) y El Charco (2013).
La práctica, prohibida por normas del Derecho Internacional Humanitario (DIH), evidencia una escalada en la degradación del conflicto y un uso aberrante de la naturaleza para causar daño.
Marco legal y respuesta exigida
Colombia cuenta con la Ley 1774 de 2016, también conocida como “Ley Ángel”, que:
- Establece agravantes penales cuando el maltrato animal tiene consecuencias contra otros animales o personas, como ocurre en estos actos violentos.
- Obliga al Estado a implementar una Ruta Nacional de Atención al Maltrato Animal, que incluye protocolos especiales para animales víctimas del conflicto armado.
Además, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) ha reconocido el ataque con burro-bomba en Chalán como un crimen de guerra por perfidia, lo que fortalece el marco jurídico para que estos actos sean juzgados con la gravedad que merecen.
A nivel internacional, el Derecho Internacional Humanitario prohíbe el uso de medios y métodos de guerra que causen “sufrimiento innecesario” a los animales. Distintos sectores académicos y defensores de derechos están promoviendo una revisión del DIH que contemple a los animales como sujetos de especial protección.
Perspectiva global
Este tipo de crímenes no son exclusivos de Colombia. Han sido documentados casos similares en Afganistán, Irak, Líbano y Palestina en las últimas dos décadas. Incluso durante la Segunda Guerra Mundial, los perros fueron utilizados con explosivos como “anti-tank dogs”.
Estos antecedentes reflejan una forma de violencia extrema donde los animales se convierten en herramientas de guerra, usados y descartados con total impunidad.
Llamado urgente
Deiby Martínez Cortés, en nombre de Protección Canina Mundial, hizo un llamado urgente al Gobierno colombiano, a los órganos de justicia, a la comunidad internacional y a la sociedad civil a:
- Condenar públicamente y judicializar estos crímenes, aplicando las herramientas que ofrece la Ley 1774 y el DIH.
- Implementar protocolos reales y efectivos de atención a animales víctimas del conflicto en territorios afectados.
- Solicitar a la JEP que amplíe su enfoque de justicia restaurativa para incluir la dimensión animal.
- Impulsar una transformación del Derecho Internacional Humanitario que reconozca formalmente a los animales como víctimas del conflicto armado.
“Lo que pasó en Valdivia no puede seguir normalizándose. No solo se mata a un animal para causar terror, se le convierte en un arma, se le niega todo rastro de dignidad. Si eso no nos conmueve como sociedad, nada lo hará”, expresó Deiby Martínez.
Desde Protección Canina Mundial se reitera el compromiso de seguir denunciando este tipo de hechos y promoviendo una cultura de paz y respeto hacia la vida en todas sus formas.
“Este modo de empuñar la crueldad no solo viola los derechos más básicos de los animales, sino que también atenta contra la dignidad humana. La indignación debe traducirse en acción jurídica, institucional y social. No podemos permitir que se repita esta violencia”, finalizó diciendo Cortés.




